Notas y artículos

PSICOTERAPIA CORPORAL

 

Cuando hablo de psicoterapia corporal me refiero a un trabajo terapéutico que incluye además de la palabra, que es constitutiva del ser humano, todo lo expresivo, la mirada, la voz, la expresión del cuerpo y su gestualidad.

Mi elección de trabajar como terapeuta desde el cuerpo fue muy temprana, ya desde mi época de estudiante tuve claro que el cuerpo era sabio, que nos daba registro de qué nos pasaba a nivel emocional y psicológico. Lo importante siempre fue para mí integrar cuerpo y mente. La mente nos ayuda a reflexionar y el cuerpo expresa, lo interesante es aprender a decodificar los mensajes que nos da el cuerpo. Ante cada impacto que la persona recibe, el cuerpo inmediatamente reacciona, y algunas veces la persona no lo registra. Llegan pacientes con patologías pequeñas o importantes y a través del trabajo terapéutico podemos lograr que pueda relacionar algún síntoma con el impacto emocional vivido.

Para realizar este trabajo incorporo diversas técnicas de acuerdo a la problemática que trae el paciente. Hay un primer acercamiento que lógicamente es a través de la palabra; ya en ese momento, voy tomando en cuenta, la gestualidad, los tonos de voz, la tensión del cuerpo, qué es lo que el cuerpo está diciendo y también cómo resuena eso en mí, tomo muy en cuenta el concepto de resonancia.

Mi trabajo es fundamentalmente terapéutico aunque también es pedagógico ya que dicto cursos y seminarios en instituciones públicas y privadas. También doy cursos en forma privada en mi centro Espacio Abierto.

Desde mi propia experiencia personal en yoga, eutonía, feldenkrais, gimnasia conciente y expresión corporal, llegué a la convicción de la importancia del cuerpo y sus manifestaciones, para comprender desde la estructura del psiquismo, su conexión en la integración del ser.

Toda mi formación teórica y práctica a lo largo de más de 30 años fue dirigida en esa dirección.

Cuando cursaba tercer año de psicología me llegó una invitación para participar de un seminario que lo dictaba la Dra. Adriana Schnake. A partir de ese momento me sentí muy identificada con lo que ya se estaba gestando en mi ser profesional con la idea de integrar mente y cuerpo.

Nunca dejé de formarme en esta dirección, seguí en el Instituto de Bioenergética de los doctores Martinez Bouquet y Lowen, en el Centro Aluminé (en terapia transpersonal), en Biosíntesis, en Psicodrama Psicoanalítico, y Healing (meditación).

Lowen también demuestra como ciertos traumas mentales a menudo originados en la niñez, pueden bloquear las vías de energía y cómo los ejercicios físicos especiales, combinados con terapia verbal, pueden conducir a la serenidad psíquica y a la liberación de tensiones. Asimismo muestra cómo a través de esos ejercicios, afloran a la conciencia los conflictos emocionales que quedaron atrapados en la coraza muscular.

La verdadera curación, sostiene Lowen, procede del interior del individuo y no de una fuerza externa. Dios desempeña un papel en la autocuración, puesto que la fuerza curativa es el espíritu de Dios, que está en nuestro cuerpo y que es sin duda el espíritu del individuo, la fuerza vital misma, que mantiene su vida, mueve su cuerpo y crea el sentimiento de alegría.

«Entregarse a Dios es entregarse a los procesos vitales del cuerpo, a los sentimientos y a la sexualidad.»

María Cristina Massini del libro La liberación a través de la bioenergética.